El muchacho siempre iba cantando y tomando. Una noche cualquiera, llegó a la catedral y vio la silueta de un hombre enano, con vestimenta de la época colonial, y con un rostro amable.
Ya los ancianos del lugar advertían a los habitantes diciendo: “no des fuego al enano de la catedral". Pero cuando el enano le pidió fuego, este no dudó en dárselo.
Entonces, el enano le mostró su sonrisa diabólica y comenzó a crecer tanto que llegó hasta la torre de la catedral. Desde allí le advirtió:
“¿Quieres ir conmigo a un lugar donde sí hay fuego de verdad?”.
El hombre, muy asustado, comenzó a correr. Dicen que, desde ese momento, jamás volvió a tomar ni a salir a buscar a sus enamoradas a altas horas de la madrugada.
Sin duda algo fuera de lo común pero déjame saber en los comentarios si sabias esta leyenda.



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